21/1/12

Kansai, día 3: Kyoto, algún templo, y mucho high-tech

Uf, hoy he vuelto muy tarde, mañana quiero madrugar, ¡y tengo tanto que contar!

Aunque no tanto como quería, esta mañana he madrugado y he cogido un tren a Kyoto. Está muy cerca de Osaka, pero me hacía muchísima ilusión coger un Shinkansen (tren bala). Es un transporte muy caro, y cogerlo para un trayecto tan corto me parecía una buena oportunidad para probarlo sin gastarme un dineral. Aunque hace tiempo que tenemos trenes iguales de rápido en el resto del mundo, el Shinkansen fue el primer tren de alta velocidad (en 1964, entonces alcanzando "solo" los 270 Km/h), y además sus vagones son muy espaciosos y el tren es extremadamente silencioso.


 Ya en Kyoto, recibido por la colosal y controvertida estación diseñada por Hiroshi Hara, he cogido un autobús hasta Kiyomizudera, un templo levantado sobre una compleja estructura al borde de una gran pendiente, pero que pese a su posición destacada consigue a la vez una gran integración en el bosque en el que está inmerso. La pena es que, como es normal en estos sitios, el lugar estaba abarrotado de turistas y costaba percibir la atmósfera original del complejo (aunque por suerte no tantos como en otoño o primavera, con mejor tiempo y con los árboles cambiando de color).



Dentro del mismo complejo, y haciendo caso a la "Lonely Planet" (¡gracias por el regalo, Adrian!), entré en un pequeño edificio en el que no sabía muy bien lo que iba a encontrar (la guía, tras decir que simboliza la entrada al vientre de Buda, no da más detalles para no estropear la sorpresa, pero a mí me da igual si os la estropeo a vosotros). Me hacen quitarme los zapatos, y me dice el señor que me agarre al pasamanos y que no lo suelte. Empiezo a bajar una escalera, y poco a poco se va desvaneciendo la luz, hasta llegar un momento de absoluta oscuridad. Con cuidado, voy avanzando por un pasillo sinuoso, hasta llegar a una piedra redonda ligeramente iluminada, y la rodeo mientras pido un deseo, tal y como me indicó el señor japonés (aunque luego me entero que lo que tenía que girar era la piedra, no yo a su alrededor). Sin mas, vuelvo a subir las escaleras seguramente con la misma cara de asombro con la que salían los demás.

De vuelta a la estación, con unos minutos antes de que lleguen los profesores, me escapo a ver uno de los templos, y en este caso lo más interesante es que es el primero que veo en uso. El edificio en sí, sigue una serie de reglas que comparten casi todos, y aunque siempre es interesante, es algo así como ir a ver iglesias por España: la mayoría de veces pequeñas variaciones sobre lo mismo.


 Cuando llegan los profesores, escucho que se explican algo así como que los otros alumnos han tenido problemas con el vuelo (somos 3 nada más), y cuando me dicen que soy el único haciendo la visita, me lo confirman. Así que hasta la cena, estuvimos Ozawa-sensei (mi profesor-tutor) y su mujer, de Kobe; Mori-sensei, de Osaka; y Nomura-sensei, de Kyoto y la más joven de todos. Damos una vuelta por la estación, y hablamos un poco de la polémica surgida en la ciudad: construir una estación de casi 15 pisos de altura en una ciudad que no fue bombardeada durante la Guerra Mundial por su valor patrimonial. Y el problema no es solo la estación, sino como siempre os cuento, el bestial desarrollo urbano que trae consigo. Sin embargo, sabemos como son estos proyectos, y al final acaban gustando cuando pasan unos años. Los profesores, por supuesto, encantados con el proyecto.


Desde allí cogemos un tren hasta el barrio-ciudad de Uji, en las afueras de Kyoto, y famoso entre otras cosas por su delicioso té, y por supuesto por el templo Byodo-in. Este templo es de los más antiguos que se conservan en Japón sin a penas modificaciones, y se supone que asemeja la figura del fénix. Por ello, es un edificio palafítico, aunque en una de sus etapas se le añadió un podio no se sabe muy bien por qué, con una nave central con un gran buda y dos naves laterales, que simbolizan las alas. El edificio mira hacia un pequeño lago al este, y por tanto de espaldas al oeste (en la arquitectura budista, el este simboliza el mundo de los vivos y el oeste el de los muertos, y es de donde viene buda a recoger las almas de las personas moribundas). Como curiosidad, este edificio es el que aparece en las monedas de 10 yenes.


Además, lo mejor de la visita es que nos ha acompañado un antiguo profesor de Nomura-sensei. El hombre sin duda una persona sorprendente: nacido en el complejo del templo, actualmente reside allí, y paisajista de renombre con proyectos por todo el mundo. Después de enseñarnos el templo y el pequeño museo de hormigón visto enterrado bajo la ladera, nos ha llevado a su casa y nos ha servido té normal con mochi de té verde, en una vivienda tradicional. Después nos ha llevado a su estudio, edificio muy interesante tipo "balloon-frame", y nos ha sacado los planos de detalle y todo.


De vuelta en Kyoto, se nos ha unido el estudiante chino (solo uno de los dos, no sé qué ha pasado con el otro), y ha aparecido con su mujer y su hija de 5 años. Nos ha dado una explicación de que se equivocó al coger el metro, y perdieron el vuelo... una historia muy extraña. Hemos ido a cenar a un izakaya (un típico bar japonés, para cenar de tapeo) y he sido muy agradable poder hablar de temas más personales con Ozawa-sensei y su mujer, sin la frialdad de la universidad. Como plato especial, aunque Adriana me va a matar porque me pidió que no lo probase, hemos comido Nabe (una especie de cocido que se cocina en la propia mesa) de "fugu" o "pez globo", aquel que si no se corta correctamente es venenoso, ya que contiene una potente neurotoxina (según Wikipedia, 1200 veces más intensa que el cianuro) que paraliza los músculos y en unos minutos mueres por asfixia. Por suerte este estaba bien cortado. De hecho, dicen que parte de "la gracia" de comer este pescado es que, aunque no tanto como los órganos internos, la carne también contiene pequeñas dosis del veneno, por lo que te paraliza ligeramente la lengua y sientes como un hormigueo, aunque yo no he notado nada...

Por supuesto, los profesores han invitado a la cena, incluyendo la de la mujer y la niña. Yo por lo menos me he ofrecido a pagar, y me han dicho que no enérgicamente, pero el chino ni ha preguntado, ni lo he visto agradecerles la invitación.

Finalmente, hemos cogido el tren de vuelta, y aunque todos han ido a casa, he aprovechado que hemos bajado en la estación de Osaka para visitar el "Edificio Celeste de Umeda", también de Hiroshi Hara. El edificio, de 173 m y realmente difícil de encontrar la manera de llegar a él, está compuesto por dos torres gemelas, unidas en la azotea por una gran pasarela de varias plantas, a la que se accede a través de unas escaleras mecánicas suspendidas en medio del gran vacío central del edificio. Sin ser especialmente alto, las vistas eran increíbles, con la gran conurbación Osaka-Kobe-Kyoto extendiéndose hasta el horizonte en todas direcciones.



Antes de volver al hotel, por supuesto, segunda cena, esta vez Okonimiyaki (aquella mezcla extraña que expliqué hace un par de meses, sin sabor definido). Al igual que el Takoyaki, es algo muy típico de Osaka (usan la misma masa...) y la verdad, ni punto de comparación. En la cena con los profesores, me han explicado lo diferente que son los sabores entre el norte de Japón y Kansai. Definen los sabores del norte como más intensos (pero no por ellos más sabrosos). En Kansai los sabores son más sutiles, y puedes apreciar los ingredientes más allá de tanta salsa y sobre todo tanta sal. Si lo pensáis, en Europa es parecido (pensad en Inglaterra o los Países Nórdicos).


Mañana por la mañana, cogemos el monorraíl para ir a escuchar misa a la "Iglesia de la Luz" de Ando Tadao (¿a que es una mezcla de conceptos extraña?) y por la tarde vemos varios templos en la misma Osaka. ¡Oyasumi!

(Por cierto, anoche me enviaron mis compañeros japoneses el panel del concurso acabado, que no pude quedarme a acabarlo, y ha quedado genial. No puedo subirlo en el blog, porque al fin y al cabo es un concurso. ¡Pero vosotros sí que podéis desearnos suerte!)

20/1/12

Kansai, día 2: Más Osaka

Segundo día en Osaka. La primera mañana en cualquier ciudad me gusta dedicarlo a hacer algo muy típico, o ir a ver algo representativo. Como el fin de semana hago varias visitas con mis profesores, vamos a ver muchas cosas, y no quería repetir ninguna, así que he ido a ver el Castillo de Osaka.


 El Castillo de Osaka es algo muy representativo de la ciudad. Se construyó a finales del siglo XVI, con la idea de que fuese una fortaleza indestructible y por tanto inexpugnable. ¡Qué ilusos! Ha sido destruido y reconstruido en varias ocasiones. De hecho, el actual es de hormigón en gran parte, y por eso no lo visitamos con los profesores. Sin embargo, como la mayoría de edificios de este tipo, forma parte de un complejo en medio de un gran parque (con doble foso inundado incluido) y es algo muy simbólico de la ciudad. Por lo visto es precioso durante el hanami (floración del cerezo), pero obviamente ahora en invierno los cerezos no tienen ni una sola hoja.

En el interior del castillo, además de un mirador arriba del todo para disfrutar de las vistas, hay un pequeño museo, del que he pasado un poco. Sin embargo, me ha encantado dos maquetas del complejo, a estala 1/300. Una era de la reconstrucción en el periodo Tokugawa (1620-1629), que creo que es la versión que se ha restaurado: un recinto con una serie de murallas dispuestas en anillo y el castillo exento; pero la otra era una versión anterior, construida por un tal Hideyoshi (años 1583-1585) completamente diferente, con una operación urbana muy interesante, siempre con entradas indirectas, cambios de nivel sutiles, y utilizando las murallas como parte de los edificios, de una forma muy sutil dando lugar a recorridos naturales y en el que los volúmenes se iban mostrando poco a poco y de forma equilibrada, algo así como la Acrópolis en Atenas. La pena es que no dejaban hacer fotos, así que he acabado haciendo un par de planos a mano, pero demasiado cutres como para ponerlos aquí.


Ya por la tarde, he ido al museo del transporte moderno. Lo de moderno es porque no hablan de carros tirados por caballos ni barcazas primitivas: aunque hay algunos aviones, coches antiguos, etc. la mayor parte de la exposición está dedicada al tren. Supongo que, salvo mis padres y algún otro familiar que me lee por aquí, la mayoría no sabréis lo mucho que me han gustado los trenes desde pequeño. Además está muy bien montado, con explicaciones interactivas y maquetas muy elaboradas, y he disfrutado como un chaval. Es un museo que supongo que no habría ido si hubiese hecho el viaje con más gente, pero bueno, ventajas de viajar solo, ¿no?


 Desde ahí, he ido a la estación de Osaka. Debido a diversas circunstancias de la ciudad, no hay una única estación, sino 3 principales: Nanba, en la zona sur, muy cerquita de mi hotel; Osaka, en la zona norte y Shin-Osaka o "Nueva Osaka", al norte de la ciudad y por la que pasa el Shinkansen (tren de alta velocidad) sin tener que atravesar la ciudad. A esto, añadidle que aunque hay subvenciones y alguna participación por parte del estado, la mayoría de transporte ferroviario del país está en manos de empresas privadas, y al ser un servicio liberalizado, en ciudades como Osaka o Kyoto hay varias compañías compitiendo por rutas muy similares, y por supuesto incompatibles entre ellas. (Por ejemplo, además del metro propiamente dicho, gestionado por una compañía, hay una línea circular alrededor del centro urbano gestionado por una de las empresas de ferrocarriles interurbanos.


Como ya expliqué en su día, las estaciones siempre son centros de actividad, zonas de alta densidad urbana y con muchos sitios para comer a un buen precio. Así que después de ver unos cuantos rascacielos (por cierto, ni punto de comparación con los de Seúl , mucho más "elegantes" y con más intenciones a nivel urbano), he ido a cenar "takoyaki" (esos buñuelos de pulpo, ¿os acordáis que conté que eran típicos de la región de Kansai?), en la barra en plan madrileño, y con una "nama-biru" bien fresquita.

Caña y pulpo en la barra, muy "rollo español", ¿no?
Para acabar el día, he vuelto a la zona del hotel dando un largo paseo, hipnotizado por tantas luces. A diferencia de lo que explicaba en Seúl, donde las zonas de modernos edificios pasaban a ser zonas miserables en unas pocas calles, aquí no es así. Claro que cuando callejeas empiezas a ver edificios más normales, pero para nada barrios pobres o degradados.  Antes de volver al hotel, eso sí, he ido de nuevo a un bar de sushi, que lo de cenar como los japoneses en torno a las 6 hace que acabe cenando dos veces...

Mañana y pasado tengo vistas con los profesores. Mañana voy a intentar levantarme a las 6 o 6:30, que quiero llegar pronto a Kyoto y ver algunos de los templos por mi cuenta antes de quedar con ellos, aunque tiene pinta de que un día no va a ser suficiente para ver la ciudad. ¡¡Así que buenas noches, y mañana vuelvo con muchas fotos de una estación high-tech y muchos muchos templos!!

19/1/12

Kansai, día 1: La impresionante Osaka

 ¡Ya estoy en Osaka! Y como dice el título, me ha dejado impresionado. He visto muy poquito, pero hasta ahora la ciudad me está encantando.

Sé que dije que escribiría antes de venir, pero he estado a tope con las entregas y con el concurso, y de hecho estoy haciendo un esfuerzo escribiendo esto porque hace algo más de 36 horas que no duermo (salvo alguna cabezada muy corta en el avión), pero quería aguantar hasta la hora de irme a la cama para no ir todo el viaje con desfase.

Lo primero que me ha impresionado, la llegada en avión: una pista en medio del mar, en una isla artificial (desde el avión no se veía la orilla contraria) y una terminal de Renzo Piano. Ya en el tren hacia el centro, han subido primero las típica chicas de instituto con faldita de cuadros y calcetas hasta las rodillas, y en la siguiente para lo mismo en versión chico (con corbata en vez de falda). Hasta ahora, esta tarde-noche han sido todo estereotipos japoneses, que ya iré contando estos días.

El hotel, no me creo lo bien que me ha salido. Lo encontré más barato incluso que la mayoría de albergues, la habitación más grande que mi cuarto en Sapporo, microondas y frigorífico, un aseo enorme con ofuro, y mil chorraditas varias. De hecho, llevo puesta un yukata (un kimono simplificado, básicamente una bata...). Y está en pleno centro de la ciudad, al lado de la zona de luces, tiendas y restaurantes, con gente muy extraña, y lleno de locales de pachinko (unas tragaperras mezcladas con algo de juego de habilidad, que me gustaría probar antes de irme). Son cosas que hay en Sapporo, pero aquí es todo a gran escala.

Zona "tranquila" de las afueras del distrito de ocio Dotonbori

La ciudad tiene fama, entre otras cosas, de buena gastronomía, además de barata. Hasta ahora no defrauda: de merienda, mochis ENORMES fritos (ligero parecido a un donut) y rebozados en azúcar y kinako: una especie de harina de soja tostada con un sabor que al principio confundía con cacahuete o sésamo. No sé si suena apetecible, pero el sabor era increíble. De cena, por supuesto, sushi. Un sitio muy baratito (poco más de la mitad de lo que costaría en Sapporo) y aunque al principio he visto el sushi un poco "feo" y me ha parecido que no había acertado con el local (el arroz se veía un poco seco, y algunas piezas de pescado tenían el borde algo oscuro y reseco), una vez que he empezado a comer estaba buenísimo. Además con una variedad increíble y piezas muy raras (como sushi que luego al ver el kanji creo que era de caballo, por supuesto crudo, o el mega-sushi de atún que veis en la foto, servido en una bandeja, ya que no cabe en un solo plato).

No sé si se aprecia la escala. Es más del doble que una pieza normal.

Lo único malo, el tiempo. Una lluvia muy desagradable, con viento, y peor si te pierdes buscando el hotel. Además es que me ha pillado de sorpresa, ya que acostumbrado a la nieve en Sapporo, ni me planteé el tener que traerme paraguas. Así que al llegar a casa, entre el cansancio, la lluvia y el estómago lleno, me he llenado el ofuro mientras les mandaba a Konno y Otsuji un texto que nos faltaba para el concurso, y me he dado un buen baño relajante (de hecho me he llegado a dormir un par de veces). Por eso, voy a aprovechar y me voy a la cama en cuanto publique la entrada que mañana hay que aprovechar el día. Y perdonad que no tenga más fotos pero con la lluvia he decidido dejarme la reflex en el hotel.

¡Mañana más!


14/1/12

Corea (y 3)

Voy muy mal de tiempo, pero si no escribo de una vez esta entrada, no sé cuando podré, así que perdonad que esté escrita "deprisa y corriendo".

Puente colgante y nuevos hoteles "a lo Benidorm" a las afueras de Busán (zona denuestro hotel)
En realidad, voy a empezar por el final. Como el vuelo de vuelta lo cogimos también en Busán, pasamos dos noches allí antes de volver. Es una ciudad bastante grande, de unos 3 millones y medio de habitantes, pero hay poquísimo que hacer. Por la mañana fuimos al centro, en el que visitamos el mercado de pescado, con cosas realmente extrañas. Era curioso el contraste entre los pescateros descongelando los bloques de pescado a golpes contra el asfalto, y a menos de 5 minutos andando edificios de última generación con comercios tipo Dior o Prada. A parte de eso, no había mucho que ver en la ciudad, que se llena en verano por el turismo de playa, pero que nos decepcionó mucho en general. Volvimos dando un larguísimo paseo por la playa, junto al gran puente colgante, y por la noche nos invitaron los dueños del albergue a unas cervezas y estuvimos charlando hasta las tantas con otras chicas que también estaban de turismo.

Zona turística junto a la playa de Youngdae en Busán

Si recordáis, me faltó por contar la visita a la Zona desmilitarizada entre las dos Coreas, que es en realidad "la chicha" de la entrada. Por definición, una zona desmilitarizada es un territorio neutral, siendo una banda de terreno desocupado a ambos lados de la frontera (en este caso, 2 kilómetros a cada lado), en el que no se permite actividad militar. Sin embargo, es un lugar con una presencia militar muy fuerte (aunque son tropas especiales, solo para este propósito) y en el que han habido altercados serios en ocasiones anteriores, que han llegado a matar a soldados surcoreanos y estadounidenses.

Hay varias empresas que organizan visitas a esta zona, en el que se visitan diferentes puntos singulares. El control es muy fuerte, hay que llevar el pasaporte, lo miran varias veces y a ratos nos tiene que acompañar un soldado en el autobús. Además, muchas de las instalaciones que visitamos están prohibidas para los propios surcoreanos (no se consideraría neutral).

Entre las visitas, están las instalaciones de las fuerzas de seguridad, con un vídeo muy patriótico en el que te cuentan la gran labor que están haciendo. También se puede visitar uno de los túneles que intentaron cavar desde Corea del Norte, de los que hasta ahora se han descubierto 3. Como dato curioso, las paredes del tercer túnel (el que se puede vistar), excavado en roca dura, tienen manchas negras. Esto es así porque cuando los norcoreanos fueron descubiertos, quisieron argumentar que habían hecho la excavación para explotar el carbón de la zona, y disimularon pintando las paredes. No nos dejaron hacer fotos.

Uno de los muchos monumentos dedicados a la reunificación, a la entrada del túnel.
 Estoy de acuerdo en que los norcoreanos son "los malos", más que nada por las pésimas condiciones de vida en su país y por usar el armamento nuclear como moneda de cambio. Desde Corea del Sur insisten en el lavado de cerebro que hace el gobierno a la población en el norte, pero los del sur tampoco se quedan cortos. Al final, las visitas turísticas, a parte de proporcionarles unos ingresos bestiales (la visita nos costó más que el billete de tren para cinco días), es una gran arma propagandística. El complejo está lleno de buenos propósitos de reunificación por el sur pero a la vez insisten y se recrean en contar los engaños y artimañas del norte, a veces desde un punto de vista nada objetivo.

Había un concurso de viñetas en una de las zonas del arroyo de Seúl. Esta me gustó mucho.
Sin duda, el mejor momento de la visita fue el momento que estuvimos a escasos metros de la frontera. Ese día estaba muy tranquilo, porque el día anterior había sido el entierro de Kim Jong-il, por lo que el otro lado había suspendido las visitas, y solo había un soldado al otro lado, mirándonos por los prismáticos. Pese a todo, la tensión en el ambiente era inmensa. También entramos en un edificio que comparten las dos Coreas, atravesado por la frontera, así que técnicamente llegamos a pisar suelo norcoreano.

Frontera entre las dos Coreas. De hecho, el edificio al frente es norcoreano.
 
Exactamente la frontera es el bordillo de que atraviesa las rejillas. Lógicamente en el norte hace más frío y por tanto nieva más.
Fijáos en el soldado norcoreano arriba a la izquierda. Aunque no se le ve la cara, ¿a que tiene pinta de malo malísimo?
 Nuestra guía la verdad es que disfrutaba con la visita. Un inglés muy bueno, un look de los años 90 que tienen casi todas las mujeres de su generación, y un nombre muy apropiado: China Lee. Adriano y yo estuvimos todo el día con la bromita. Eso sí, cuando la mujer hablaba de Corea del Norte, se le cambiaba la cara y le notabas el odio en la voz, aunque supongo que es normal, después de una guerra tan dura.
 
China Lee explicando algo dentro del edificio compartido.
La frontera entre las dos Coreas es el eje de la mesa, y el soldado tiene un pie en Corea del Norte y otro en Corea del Sur.

Por último, insisten mucho en que las dos Coreas están unidas por tren, y que en el momento en que se firme una paz permanente, se podrá viajar de Seúl a Pyongyang de inmediato, y que ese será un gran día. Mientras tanto, la última estación de Corea del Sur, Dorasan, es otra de las grandes atracciones turísticas de la visita, y para nosotros fue uno de los momentos más simbólicos del viaje: unos chavales muy jóvenes, militares en la frontera, volviendo a casa en tren por año nuevo, haciendo el tonto como cualquier otra persona de su edad (y eso que los militares trabajando en la zona son verdaderas tropas de élite y todo un orgullo para su país). Por supuesto, llevando las gafas enormes que llevan absolutamente TODOS los coreanos de nuestra edad, a veces incluso sin cristales. Yo quería traerme unas, que las vendían muy baratas en puestos en al calle, pero tras probárnoslas Adriano y yo, vimos que no son aptas para ojos occidentales. Se nos veía muy ridículos, con unos ojos enormes. Así que con esta foto me despido, y aunque tengo una semana mortal, prometo escribir antes del viaje a Osaka el jueves. ¡Un abrazo!

EDITO: ¡Se me olvidó poner la vuelta que dimos con el avión de regreso a Sapporo! (Es que llegamos antes de la hora prevista y no teníamos pista para aterrizar)




11/1/12

Entrada aburrida

Buenas. Sé que toca Corea (3), pero no tengo mucho tiempo ahora mismo (tal vez el fin de semana), y además me estáis preguntando muchos qué es de mi vida últimamente porque con tanto viaje no hablo mucho de mi vida aquí, así que hoy entrada aburrida... se siente.

Pequeña ventisca de vuelta a casa esta noche (esta es la calle principal de la universidad, aunque no lo parezca)
Lo primero, decir que los primeros meses de nieve no son nada comparado con lo de ahora. Los caminos del campus se han convertido en "cañones", con más de un metro de nieve a ambos lados en muchos casos, y menos mal que quitan la nieve todas las mañanas, porque si no sería imposible llegar a clase. En la ciudad es diferente, porque de por sí hace menos frío, y hay más paso de personas. Además, muchos edificios públicos y aparcamientos tienen sistemas de calefacción para fundir la nieve de las entradas (y luego en el campus apagan los secadores de manos "para ahorrar energía"...). En cuanto a la temperatura, al venir de la universidad esta noche (a eso de las 11) el termómetro marcaba -9ºC. Sin embargo, sigue sin parecerme el "frío extremo" que me prometieron...

Esto me parece matar mosquitos a cañonazos, la verdad...

En cuanto a mi día a día, este mes tengo todas las entregas (me gusta el nombre en inglés, y que también usan los japoneses: "deadline"...). Si le sumamos que voy a estar una semana en Osaka, todo se acumula:
Por un lado, el concurso de Madrid: la entrega es el 20, pero como me marcho el 18 a Osaka, tiene que estar listo para ese día. Estamos quedando unas 3-4 horas todos los días para trabajar en el proyecto, y aunque vamos MUY lentos, estoy bastante contento con los resultados (aún tengo dudas de si llegaremos...).

Por otro, la entrega de Blasco Ibáñez y Odori Koen: reunión final el 17, y exposición pública el 1 de Febrero.

También para final de mes, tengo que preparar una exposición de más o menos una hora sobre la riada de Valencia... creo que me la dejo para cuando vuelva de Osaka, aunque solo tenga 3 días.

Y, a parte de eso, pequeñas entregas y presentaciones de otras dos asignaturas, pero que comparado con lo que solemos hacer en Valencia, es realmente poco.

Por último, pero no menos importante, los fines de semana salgo siempre que me lo proponen, porque siento que ya estoy casi yéndome de la ciudad. Además, nos hemos aficionado a ir a un sitio a beber, que nos cuesta dos horas de barra libre, con un plato de comida cada uno, unos 12-13€. Es MUY barato si pensamos que una sola cerveza ya te cuesta cerca de los 8€. Y la verdad es que lo pasamos bastante bien, y no pilla lejos de casa. Lo único es que salgo con otros "gaijin" por lo que hablamos todo el rato en inglés, así que tengo el japonés un poco abandonado.

Nada más. Este fin de semana haré todo lo posible para acabar de contar el viaje a Corea, y para el de Osaka seguramente me llevaré el portátil y escribiré desde allí. Y de regalo, os dejo una de esas fotos curiosas que tengo mil y nunca pongo.

Nuevas delicias japonesas: onigiri de jamón ibérico.
En su momento, me pareció carísimo, pero ahora me arrepiento de no haberlo probado.

7/1/12

Corea (2)

En la última entrada me quedé llegando a la estación de Seúl. Como os dije, Seúl es la capital del país, y también lo era antes de la separación de las dos Coreas. Es una ciudad realmente grande: 10 millones de habitantes oficialmente, unos 25 millones en su área metropolitana (por lo tanto más del 50% de la población del país). Después de Tokyo, es la aglomeración urbana más grande del mundo, muy muy cerquita de México DF y Nueva York.

Sin embargo, la ciudad en sí se puede recorrer a pie sin problemas, aunque el metro se extienda a lugares a los cuales se tarda sin problemas más de dos horas. Por ejemplo, Manhattan me pareció muchísimo más extenso que el centro de Seúl, teniendo un núcleo claramente dominante, a diferencia de Seúl, que funciona más bien como una red de nodos (y eso que es 4 veces más densa que Nueva York).

Dicho esto, las principales atracciones turísticas de la ciudad son los palacios y el santuario repartidos en lo que eran las afueras de la ciudad (se conserva algún tramo de muralla y sus puertas). Además, los terrenos de estos palacios son muy extensos, con lo que acaban funcionando como los grandes parques urbanos de la ciudad. Sus nombres, por supuesto, impronunciables: Gyeongbokgung, Gyeongbokgung y Changgyeonggung son los tres palacios más importantes.

Palacio de Changgyeonggung
 En realidad, el coreano es un idioma con muchos elementos en común con el japonés y con el chino (poquitos, algo así como el castellano con el inglés). Como ya explicó Gadea, antiguamente usaban caracteres chinos, pero se creó el hangul para que resultase más fácil de estudiar y reducir el analfabetismo. En realidad, el hangul es un sistema muy inteligente para escribir los sonidos: tienen unos 40-50 símbolos, cada uno representando un sonido (una consonante, una vocal o un diptongo), y esos símbolos se combinan en un único carácter. Os pongo un ejemplo:


Las tres sílabas del ejemplo acaban en "i", que es el palito que se ve a la derecha de cada uno de los tres caracteres. Como véis, cada carácter está formado por los tres símbolos (sonidos) que forman la sílaba (suelen ser consonante-vocal-consonante). La excepción es el símbolo de en medio, en el que el carácter que parece una "o" representa el sonido "ng" y es mudo si va al principio de la sílaba. Se entiende el sistema, ¿no?

Además, el japonés nos vino muy bien en el país. Por un lado, los nombres de los sitios también se escriben con símbolos chinos, cuya lectura es parecida en japonés. Así, por ejemplo, la puerta este de la antigua muralla, "dongdaemun", se leería en japonés "todaimon" (para los que estudiáis japonés: 東大門). Se parecen, ¿no?

Por otro lado, casi todos los turistas que van al país son japoneses, y casi todo el mundo chapurrea algo de japonés, a veces mejor que el inglés, así que nos vino bien en alguna ocasión. Por ejemplo, cuando fuimos a ver el santuario, teníamos que esperar más de dos horas para visitarlo con guía en inglés (no dejaban verlo por nuestra cuenta), pero conseguimos meternos en la visita en japonés, aunque nos costó convencer a la que vendía las entradas. Además, el último día en Seúl, se vino con nosotros a visitar uno de los palacios un hombre japonés muy majo, que hasta nos invitó a comer.

Santuario de Jongmyo. Realmente de una escala impresionante, pensado para celebrar grandes acontecimientos religiosos.

A parte de templos y palacios, también subimos en teleférico hasta la N Seoul Tower, una torre de telecomunicaciones en lo alto de la montaña, con un mirador en lo alto. La pena era que la ciudad estaba muy nublada (aunque luego descubrimos que era contaminación), con lo que se veía poquito.

Vista del centro de Seúl desde la N Seoul Tower (esta foto está MUY retocada)
También visitamos la recuperación de un antiguo arroyo, en pleno centro urbano, que hasta hace poco estaba cubierto por una autopista. Se ha creado un pequeño parque urbano, bastante interesante. De hecho, fue un gran logro para el alcalde del momento, que ahora es el actual primer ministro del país (o presidente, no estoy muy seguro...). En general, me encantaba pasear por la ciudad sin rumbo, rodeado de edificios altísimos, algunos de ellos muy raros, y todo lleno luces y anuncios ruidosos. Y, sobre todo, ver como para millones de personas eso es su día a día.

Uno de los muchos tramos del arroyo, todos diferentes entre sí
Además, en todas las ciudades que visitamos, pudimos ver que el país está plena explosión urbana (sí, quieren crecer aún más...), y se ven grúas y edificios en obras por todas partes. Como casos singulares, están construyendo el nuevo ayuntamiento, con un muro cortina curvo muy extraño; así como un gran complejo cultural diseñado por Zaha Hadid, así que ya os podéis imaginar... También fuimos a visitar el nuevo centro financiero (a más de 1h en metro), que va a ser enorme, y aunque ya hay algunos rascacielos construidos, aún hay zonas sin urbanizar del todo.

Boca de metro en el nuevo distrito financiero
Por último, os comento que es una ciudad muy fría . Nosotros tuvimos suerte, y creo que ningún día bajó de los 0ºC o -1ºC (la semana anterior estaban a unos -10ºC), pero sin duda se sentía mucho más frío que en Sapporo. Una de las guías comentó que, aunque ese día llevaba "solo" 7 u 8 capas de ropa, normalmente llevaba en torno a 15, si no recuerdo mal. Aunque yo, con mis 3, era feliz. El único problema fue que en la "guest house" en la que nos quedamos, teníamos que atravesar el patio abierto al que daban todas las habitaciones cada vez que íbamos al aseo, y el volver de la ducha era toda una tortura.

Para la próxima entrada me guardo la interesante visita a la frontera con Corea del Norte, y la vuelta a Busán.


5/1/12

Corea (1)

Como os prometí, voy a empezar a contar el viaje. Van a ser 2 o 3 pequeñas entradas, sin profundizar demasiado, pero si puede ser con bastantes fotos.

Primero, os cuento que Corea del Sur es un país pequeño, con una población similar a la española (40-45 millones de habitantes), y cuya economía se sostiene en el sector tecnológico. Mantienen una batalla constante con Japón en fabricar lo último en móviles, televisores, etc. y su buque insignia es Samsung, seguido muy de cerca por LG. ¿Os suenan, no? Por si acaso hay alguna duda, hay un auténtico bombardeo en las calles con publicidad de estas compañías en pantallas gigantes.

Además, es un país que oficialmente se encuentra en guerra con su vecino Corea del Norte (con 20-25 millones de habitantes, de los cuales se cree que un 20% está al borde de la hambruna). Tiene un un régimen dictatorial comunista, que como sabéis su anterior líder murió unos días antes de visitar yo el país.

Nuestro vuelo fue hasta Busán, la segunda ciudad por número de habitantes (unos 3 millones de habitantes, y destino turístico por sus playas). Llegamos al aeropuerto por la noche, y cogimos un tren muy moderno, sin conductor, para enlazar con el metro. El camino sin duda impresionante: una línea recta, aproximándose poco a poco a enormes carteles de neón escritos el hangul (el alfabeto que usan,que parece escritura alienígena). No sé si ciudades como Tokyo serán así (al menos Sapporo no lo es tanto), pero ese recibimiento fue la típica imagen que todos tenemos de las ciudades asiáticas, ruidosas y llenas de luces. Y de hecho en Seúl era aún peor.

Calle peatonal en Seúl

Esa noche no tuvimos tiempo para mucho, y fuimos directamente al hotel. A la mañana siguiente nos esperaba un delicioso desayuno coreano: arroz y kimchi (también había alguna otra cosa, como hamburguesas de pescado frito). El kimchi es sin duda lo que más se come en el país, algo así como el pan en España. Básicamente es col macerada en vinagre y con las especias que usamos para hacer el chorizo o los pinchos morunos en España. Es un sabor muy fuerte, pero para ellos es la base de su dieta.

Horteradas las hay en todas partes... aunque sin duda es una buena vista para despertarse en el hotel.

Acabado el desayuno, dejamos el hotel y fuimos a la estación: como la mayoría de infraestructuras del país, todo muy nuevo y muy "high-tech". En Japón compramos un pase para coger todos los trenes que quisiésemos durante 5 días muy barato (como casi todo en el país). Así que cogimos un KTX (su versión del AVE) hasta Gyeongju, una ciudad histórica, supuestamente del tamaño de Alicante, pero que en realidad se veía del tamaño de Caravaca (que nadie se ofenda con la comparación, no se me ocurría otra... y dicen que en realidad el tamaño no importa, ¿no?). Tras coger varios autobuses, llegamos a unos templos budistas impresionantes perdidos en la montaña, que era lo que queríamos visitar.

Estación de ferrocarril de Busán. Impecable, como recién estrenada.

Los edificios históricos en Corea suelen ser de estilo chino: complejos formados por varios edificios, siempre de planta sencilla (rectangular) y construidos en madera. Son edificios impresionantes, pero que decepcionan cuando sabes que son reconstrucciones (aunque algunas del S.XIX), algo casi inevitable por ser de madera. Además, todos ellos tienen los mismos colores, tallados, y demás sean de la ciudad que sea. Por eso, me acabaron interesando más los edificios singulares, ya sean situados en desnivel, o que por algún motivo rompen el canon, aunque no sean "los que me deberían gustar" (al final, los designados por la Unesco me ha dado la impresión que son porque son de mayor extensión y conservan más piezas).

Edificio de acceso al complejo de Seokguram (admito que el nombre lo he mirado en Wikipedia)

La visita nos llevó casi todo el día, y por la tarde visitamos unos túmulos en los que enterraban a personas importantes antiguamente, esparcidos por toda la ciudad; y también el observatorio más antiguo de Asia oriental, y uno de los más antiguos del mundo. Aquí ya empezamos a ver lo diferente que puede llegar a ser el país, pasando por calles con edificios sucios y envejecidos, pero que a la vez veías que no era un barrio pobre, sino lo normal fuera de los centros turísticos.

Observatorio de Cheomseongdae (sí, este también)

Cuando ya se hizo de noche, volvimos a la estación, bien lejos de la ciudad, y cogimos el KTX camino a Seúl, en la otra punta del país. En 2 horas y media ya estábamos allí... pero eso lo dejo para la próxima entrada.

¡¡Que os traigan muchas cosas los reyes, que visto lo visto, falta nos hace...!!

3/1/12

De vuelta en Japón

Después de dos semanas, ya estoy aquí de nuevo. Lo primero... ¡¡feliz año del dragón a todos!! Quería haber escrito algo antes de irme a Corea, desearos una buena Navidad a todos, pero no tuve tiempo ni para fregar los platos antes de irme... (no os asustéis, que no estaban casi sucios, solo algunas migas...).

Como sabéis, esta semana he estado con Adriano en Corea del Sur. He llegado hace unas horas, y estoy deshaciendo equipaje, copiando las fotos, y organizándome para estos días. Porque en poco más de 2 semanas, os recuerdo que me voy de nuevo de viaje, esta vez a Kansai (Osaka, Kyoto...) y tengo muchísimo que acabar antes de irme: concurso de Madrid, trabajo de Odori Koen-Blasco Ibáñez, presentación de 1h sobre la riada de Valencia (sin empezar tan siquiera) más pequeños trabajos pequeños.

Por lo tanto, voy a estar muy liado. De todas formas, tengo intención contando el viaje de Corea poco a poco, aunque sea en varias entradas cortas, para que no me lleve tanto tiempo escribirlas ni estén tan alejadas unas de las otras. Además, imagino que querréis fotos, pero tardaré un poco en gestionar los 10 GB que suponen las casi 900 fotos que he tomado. Las iré subiendo poco a poco a Flickr, en el caso de que no pueda escribir ninguna entrada, y añadiré algún comentario lo suficientemente extenso para contar algunos detalles que seguro que se me escapan cuando cuente el viaje por aquí.

Como adelanto, os cuento un poco: el viaje ha sido muy completo. Volvemos con la sensación de que no nos dejamos casi nada importante por ver en Corea. Hemos estado en las dos ciudades más importantes, sin dejarnos ninguna de las visitas obligadas, más alguna otra ciudad más pequeña pero muy característica. Sin duda, lo mejor del viaje fue el "tour" que hicimos a la frontera con Corea del Norte. Sí, admito que es puro morbo... pero es increíble estar a unos escasos metros del país más hermético del mundo, con un militar norcoreano mirándote por unos prismáticos, quizás en uno de los puntos del planeta más tensos en este momento. Ya contaré más detalles en unos días...


Por último, gracias a todos por tantos mensajes y correos, alguna que otra postal, y en general por acordaros de mí. Aún no he podido contestar a todos, pero sí los he leído, y no os podéis llegar a imaginar la ilusión que me han hecho. Un abrazo muy fuerte y disfrutad de estos últimos días antes de la vuelta a la normalidad (yo ya tengo clase el jueves...).

19/12/11

Parón

¡Buenas a todos!

Siento decir que voy a tardar en escribir la próxima entrada. Estaba preparando una que creo que os va a gustar, pero se me ha echado el tiempo encima. Tengo que acabar trabajos, preparar el viaje a Corea (hoy me he dado cuenta que solo queda una semana) y me están surgiendo muchos planes con la gente que obviamente tengo que aprovechar (no estoy diciendo que no a casi nada).

Estoy bastante bien. Ya me he acostumbrado al frío, noto que mejoro por días en lo que se refiere al japonés, y estoy cogiendo muchísimo cariño a la gente de aquí (antes lo pasaba muy bien con ellos, pero no dejaban de ser conocidos).

Supongo que escribiré algo antes del viaje a Corea, aunque sea para comentar mi itinerario y poco más.

¡Un abrazo muy grande y espero que hayáis "disfrutado" del discurso de investidura! (Yo me lo he escuchado enterito mientras hacía secciones de Blasco Ibáñez...)





11/12/11

Aerosmith

¡Muy buenas! Al fin he encontrado un rato para escribir. Esta semana he tenido mis tres exámenes finales de japonés (gramática, comunicación y kanji), después de estudiar en 2 meses lo equivalente a un año de japonés en Valencia. Además de las reuniones para hablar del proyecto, y salir muchísimo.

El fin de semana pasado salí en plan tranquilo, con Adriano y David, y agradecí el hablar en español por un rato. El viernes fui al mercado de Navidad alemán que han puesto en Odori (ese gran parque a lo Blasco Ibáñez), porque Munich y Sapporo son ciudades hermanas, pero había poca cosa. Al final fuimos al cine, a ver Tintin en 3D (que tenía muchísimas ganas), pero para que no os quejéis de lo caro que está el cine en España, que sepáis que me costó 22€ la entrada. Al otro día, me volví a encontrar a David y Adriano al salir de la piscina y fuimos a tomar unas cervezas por la zona. Como curiosidad, probamos el sashimi de caballo (que tampoco tenía un sabor muy especial, pero me hizo ilusión probarlo).

Durante la semana, aunque estaba con los exámenes, decidí no preocuparme demasiado. Por un lado, la clase de gramática es muy fácil (ya estudié estos temas en Valencia), comunicación no voy a seguir dándola, así que no me importa suspenderla (y además no es algo que se estudie en el último día, pues es un examen oral), y Kanji no es examen final, así que tampoco pasa nada. De todas formas me salieron bastante bien.

Kai-kun y Meruba-kun a la izquierda, 'senpai' a la derecha
Por eso, cuando el martes me dijeron de salir con los del laboratorio y los "senpai", no lo dudé ("senpai" significa algo así como "superiores". Son aquellas personas a las que se les habla con el lenguaje de respeto, y simplemente usan esa palabra para referirse a los ex-alumnos que ya se han graduado).


Fuimos de nuevo a un típico restaurante japonés, al estilo de la fiesta de bienvenida, con paredes de papel y comida tradicional. Vino hasta Ozawa-sensei, y lo pasamos muy bien. Todo el mundo se presentó, pues no todos se conocían, y todos hacían alguna gracia (yo me presenté en japonés pero no se me ocurrió nada gracioso que decir con el poco japonés que sé). Un momento muy divertido fue cuando le tocó hablar a Ozawa-sensei. Él es de Kobe, muy cerquita de Osaka (donde vive con su familia y a donde vuelve cada fin de semana). Esa zona de Japón se llama Kansai, y es algo así como la Andalucía japonesa: una zona con muchísimo acento, con muchas palabras y dichos que ahora usa todo el mundo fuera de Kansai, y la mayoría de cómicos son de allí, así que se espera que si alguien es de Kansai sea bueno contando chistes y haciendo gracías. Por eso, cuando le tocó hablar, todos bromearon con lo de Kansai, y al final no defraudó a nadie (no sé muy bien lo que dijo, pero todo el mundo acabó riéndose bastante)

Taka-kun y Konno-kun haciendo los tontos con vainas de 'edamame'
Acabada la cena, fuimos a por el 二次会 (nijikai), que ellos mismos traducen al inglés como "second stage" o "segunda etapa". Básicamente, como en casi todos los sitios hay límites de tiempo para beber y comer, miden cómo de intensa ha sido la noche según por cuantas etapas has pasado (por ejemplo, si en España empiezas en bar de tapeo mientras tomas unas cervezas, luego ir a un pub y luego a una discoteca, y diríamos que fueron 3 etapas. Aunque no es exactamente lo mismo). Es algo muy arraigado, hasta el punto de que cuando te van a dar un "flyer" de algún lugar, te preguntan en qué etapa estás. Ayer, por ejemplo, no nos dieron un "flyer" porque íbamos a la segunda, y era un sitio que nos recomendaban para la tercera... aunque no entiendo muy bien la diferencia. Pues el martes acabé con Konno y Takahiro en la tercera (三次会 o sanjikai), y volví a casa sobre las 4 de la mañana (tened en cuenta que empezamos a cenar a las 6 de la tarde...).

Ya hablando de este fin de semana, el viernes fui a una fiesta en un restaurante dominicano, si no me equivoco, invitado por David. Cenamos tacos, bebimos coronitas, y bailamos música latina de todo tipo. Se vino Daniel, y nos encontramos allí con Kira y Mary Carmen, una venezolana y una mexicana que realmente animaro muchísimo la fiesta (aunque casi todos los japoneses que habían allí iban a clases de baile latino, así que tampoco se quedaban cortos). Lo pasé muy bien, porque es lo típico que vas sin demasiadas expectativas, con la intención de estar una hora y volver pronto a casa, pero acabas pasándolo genial.

Y lo mejor, sin duda, fue el día ayer: el conciertazo de Aerosmith. Primero quedamos a comer unos pocos, para ir desde allí al concierto. Al final nos juntamos 10 personas, de 9 nacionalidades diferentes, todos con muchísimas ganas de pasarlo genial. El concierto fue espectacular: 2 horas y media, muy buena acústica, y el grupo dándolo todo porque, a parte de que son buenísimos en directo, era el último concierto de la gira en Japón, así que fue como una despedida. Además, tuvimos la suerte de que no se vendieron todas las entradas, y nos movieron de nuestro sitio porque habían asientos libres unas 30 o 40 filas delante. Steven Tyler nos sorprendió por lo "jóven" que estaba y lo bien que se conservaba... aunque luego caímos en la cuenta que en realidad lo que pasa es que está así de "viejo" desde hace más de 20 años... (de todas formas, el tío, con sus 63 años, cantando y moviéndose como si tuviese 30... impresionante).

Imágen del concierto (sacada del Facebook de Kai)
En realidad, el tener asientos numerados, acabó estando muy bien. Llegamos al Sapporo Dome 30-40 minutos antes del concierto, sin colas, y acabamos de pié pero con suficiente "espacio vital". Delante del todo parecía que lo seguían más, pero en nuestra zona los japoneses no cantaron ni el estribillo de "Don't wanna miss a thing"... eso si, no dejaron de hacer palmas al ritmo de la música ni se sentaron en un solo momento (algo que sí tuvimos que hacer los "guiris" en algún momento).

Después del concierto fuimos a un karaoke a hacer tiempo hasta que nos diesen una mesa para 11 en un sitio para cenar y beber (porque se fueron algunos pero se unió más gente que no vino al concierto), y claro, algunos compraron algo de comer en un konbini, pero otros no lo hicimos, y aunque las bebidas son muy suaves, con el estómago vacío a algunos nos subió bastante... pero bueno, ninguno nos pasamos, y estábamos todos de muy buen humor. Todos nos despedimos con la sensación de haberlo pasado genial (para mí una de las mejores noches desde que vine), y ya estamos pensando cuando repetimos. Los japoneses, que tenía miedo de que les costase integrarse por las dificultades del inglés, se lo pasaron también genial. Así que fue un fin de semana redondo.

Esta semana me tengo que poner ya a terminar algunos trabajos que tengo que tener listos antes de Navidad y casi no he tocado, y tengo que ir a la oficina de inmigración a por un permiso de reentrada (tengo que pagar unas tasas para no perder mi visado al ir a Corea, pues una vez que sales del país se supone que el visado caduca, pero no si haces este trámite). Por lo tanto, creo que tardaré en volver a escribir.

Un saludo a todos. ¡Disfrutad de vuestros 15ºC, que hace unos días llegué a ver un -7ºC cuando volvía de la piscina!