14/1/12

Corea (y 3)

Voy muy mal de tiempo, pero si no escribo de una vez esta entrada, no sé cuando podré, así que perdonad que esté escrita "deprisa y corriendo".

Puente colgante y nuevos hoteles "a lo Benidorm" a las afueras de Busán (zona denuestro hotel)
En realidad, voy a empezar por el final. Como el vuelo de vuelta lo cogimos también en Busán, pasamos dos noches allí antes de volver. Es una ciudad bastante grande, de unos 3 millones y medio de habitantes, pero hay poquísimo que hacer. Por la mañana fuimos al centro, en el que visitamos el mercado de pescado, con cosas realmente extrañas. Era curioso el contraste entre los pescateros descongelando los bloques de pescado a golpes contra el asfalto, y a menos de 5 minutos andando edificios de última generación con comercios tipo Dior o Prada. A parte de eso, no había mucho que ver en la ciudad, que se llena en verano por el turismo de playa, pero que nos decepcionó mucho en general. Volvimos dando un larguísimo paseo por la playa, junto al gran puente colgante, y por la noche nos invitaron los dueños del albergue a unas cervezas y estuvimos charlando hasta las tantas con otras chicas que también estaban de turismo.

Zona turística junto a la playa de Youngdae en Busán

Si recordáis, me faltó por contar la visita a la Zona desmilitarizada entre las dos Coreas, que es en realidad "la chicha" de la entrada. Por definición, una zona desmilitarizada es un territorio neutral, siendo una banda de terreno desocupado a ambos lados de la frontera (en este caso, 2 kilómetros a cada lado), en el que no se permite actividad militar. Sin embargo, es un lugar con una presencia militar muy fuerte (aunque son tropas especiales, solo para este propósito) y en el que han habido altercados serios en ocasiones anteriores, que han llegado a matar a soldados surcoreanos y estadounidenses.

Hay varias empresas que organizan visitas a esta zona, en el que se visitan diferentes puntos singulares. El control es muy fuerte, hay que llevar el pasaporte, lo miran varias veces y a ratos nos tiene que acompañar un soldado en el autobús. Además, muchas de las instalaciones que visitamos están prohibidas para los propios surcoreanos (no se consideraría neutral).

Entre las visitas, están las instalaciones de las fuerzas de seguridad, con un vídeo muy patriótico en el que te cuentan la gran labor que están haciendo. También se puede visitar uno de los túneles que intentaron cavar desde Corea del Norte, de los que hasta ahora se han descubierto 3. Como dato curioso, las paredes del tercer túnel (el que se puede vistar), excavado en roca dura, tienen manchas negras. Esto es así porque cuando los norcoreanos fueron descubiertos, quisieron argumentar que habían hecho la excavación para explotar el carbón de la zona, y disimularon pintando las paredes. No nos dejaron hacer fotos.

Uno de los muchos monumentos dedicados a la reunificación, a la entrada del túnel.
 Estoy de acuerdo en que los norcoreanos son "los malos", más que nada por las pésimas condiciones de vida en su país y por usar el armamento nuclear como moneda de cambio. Desde Corea del Sur insisten en el lavado de cerebro que hace el gobierno a la población en el norte, pero los del sur tampoco se quedan cortos. Al final, las visitas turísticas, a parte de proporcionarles unos ingresos bestiales (la visita nos costó más que el billete de tren para cinco días), es una gran arma propagandística. El complejo está lleno de buenos propósitos de reunificación por el sur pero a la vez insisten y se recrean en contar los engaños y artimañas del norte, a veces desde un punto de vista nada objetivo.

Había un concurso de viñetas en una de las zonas del arroyo de Seúl. Esta me gustó mucho.
Sin duda, el mejor momento de la visita fue el momento que estuvimos a escasos metros de la frontera. Ese día estaba muy tranquilo, porque el día anterior había sido el entierro de Kim Jong-il, por lo que el otro lado había suspendido las visitas, y solo había un soldado al otro lado, mirándonos por los prismáticos. Pese a todo, la tensión en el ambiente era inmensa. También entramos en un edificio que comparten las dos Coreas, atravesado por la frontera, así que técnicamente llegamos a pisar suelo norcoreano.

Frontera entre las dos Coreas. De hecho, el edificio al frente es norcoreano.
 
Exactamente la frontera es el bordillo de que atraviesa las rejillas. Lógicamente en el norte hace más frío y por tanto nieva más.
Fijáos en el soldado norcoreano arriba a la izquierda. Aunque no se le ve la cara, ¿a que tiene pinta de malo malísimo?
 Nuestra guía la verdad es que disfrutaba con la visita. Un inglés muy bueno, un look de los años 90 que tienen casi todas las mujeres de su generación, y un nombre muy apropiado: China Lee. Adriano y yo estuvimos todo el día con la bromita. Eso sí, cuando la mujer hablaba de Corea del Norte, se le cambiaba la cara y le notabas el odio en la voz, aunque supongo que es normal, después de una guerra tan dura.
 
China Lee explicando algo dentro del edificio compartido.
La frontera entre las dos Coreas es el eje de la mesa, y el soldado tiene un pie en Corea del Norte y otro en Corea del Sur.

Por último, insisten mucho en que las dos Coreas están unidas por tren, y que en el momento en que se firme una paz permanente, se podrá viajar de Seúl a Pyongyang de inmediato, y que ese será un gran día. Mientras tanto, la última estación de Corea del Sur, Dorasan, es otra de las grandes atracciones turísticas de la visita, y para nosotros fue uno de los momentos más simbólicos del viaje: unos chavales muy jóvenes, militares en la frontera, volviendo a casa en tren por año nuevo, haciendo el tonto como cualquier otra persona de su edad (y eso que los militares trabajando en la zona son verdaderas tropas de élite y todo un orgullo para su país). Por supuesto, llevando las gafas enormes que llevan absolutamente TODOS los coreanos de nuestra edad, a veces incluso sin cristales. Yo quería traerme unas, que las vendían muy baratas en puestos en al calle, pero tras probárnoslas Adriano y yo, vimos que no son aptas para ojos occidentales. Se nos veía muy ridículos, con unos ojos enormes. Así que con esta foto me despido, y aunque tengo una semana mortal, prometo escribir antes del viaje a Osaka el jueves. ¡Un abrazo!

EDITO: ¡Se me olvidó poner la vuelta que dimos con el avión de regreso a Sapporo! (Es que llegamos antes de la hora prevista y no teníamos pista para aterrizar)




11/1/12

Entrada aburrida

Buenas. Sé que toca Corea (3), pero no tengo mucho tiempo ahora mismo (tal vez el fin de semana), y además me estáis preguntando muchos qué es de mi vida últimamente porque con tanto viaje no hablo mucho de mi vida aquí, así que hoy entrada aburrida... se siente.

Pequeña ventisca de vuelta a casa esta noche (esta es la calle principal de la universidad, aunque no lo parezca)
Lo primero, decir que los primeros meses de nieve no son nada comparado con lo de ahora. Los caminos del campus se han convertido en "cañones", con más de un metro de nieve a ambos lados en muchos casos, y menos mal que quitan la nieve todas las mañanas, porque si no sería imposible llegar a clase. En la ciudad es diferente, porque de por sí hace menos frío, y hay más paso de personas. Además, muchos edificios públicos y aparcamientos tienen sistemas de calefacción para fundir la nieve de las entradas (y luego en el campus apagan los secadores de manos "para ahorrar energía"...). En cuanto a la temperatura, al venir de la universidad esta noche (a eso de las 11) el termómetro marcaba -9ºC. Sin embargo, sigue sin parecerme el "frío extremo" que me prometieron...

Esto me parece matar mosquitos a cañonazos, la verdad...

En cuanto a mi día a día, este mes tengo todas las entregas (me gusta el nombre en inglés, y que también usan los japoneses: "deadline"...). Si le sumamos que voy a estar una semana en Osaka, todo se acumula:
Por un lado, el concurso de Madrid: la entrega es el 20, pero como me marcho el 18 a Osaka, tiene que estar listo para ese día. Estamos quedando unas 3-4 horas todos los días para trabajar en el proyecto, y aunque vamos MUY lentos, estoy bastante contento con los resultados (aún tengo dudas de si llegaremos...).

Por otro, la entrega de Blasco Ibáñez y Odori Koen: reunión final el 17, y exposición pública el 1 de Febrero.

También para final de mes, tengo que preparar una exposición de más o menos una hora sobre la riada de Valencia... creo que me la dejo para cuando vuelva de Osaka, aunque solo tenga 3 días.

Y, a parte de eso, pequeñas entregas y presentaciones de otras dos asignaturas, pero que comparado con lo que solemos hacer en Valencia, es realmente poco.

Por último, pero no menos importante, los fines de semana salgo siempre que me lo proponen, porque siento que ya estoy casi yéndome de la ciudad. Además, nos hemos aficionado a ir a un sitio a beber, que nos cuesta dos horas de barra libre, con un plato de comida cada uno, unos 12-13€. Es MUY barato si pensamos que una sola cerveza ya te cuesta cerca de los 8€. Y la verdad es que lo pasamos bastante bien, y no pilla lejos de casa. Lo único es que salgo con otros "gaijin" por lo que hablamos todo el rato en inglés, así que tengo el japonés un poco abandonado.

Nada más. Este fin de semana haré todo lo posible para acabar de contar el viaje a Corea, y para el de Osaka seguramente me llevaré el portátil y escribiré desde allí. Y de regalo, os dejo una de esas fotos curiosas que tengo mil y nunca pongo.

Nuevas delicias japonesas: onigiri de jamón ibérico.
En su momento, me pareció carísimo, pero ahora me arrepiento de no haberlo probado.

7/1/12

Corea (2)

En la última entrada me quedé llegando a la estación de Seúl. Como os dije, Seúl es la capital del país, y también lo era antes de la separación de las dos Coreas. Es una ciudad realmente grande: 10 millones de habitantes oficialmente, unos 25 millones en su área metropolitana (por lo tanto más del 50% de la población del país). Después de Tokyo, es la aglomeración urbana más grande del mundo, muy muy cerquita de México DF y Nueva York.

Sin embargo, la ciudad en sí se puede recorrer a pie sin problemas, aunque el metro se extienda a lugares a los cuales se tarda sin problemas más de dos horas. Por ejemplo, Manhattan me pareció muchísimo más extenso que el centro de Seúl, teniendo un núcleo claramente dominante, a diferencia de Seúl, que funciona más bien como una red de nodos (y eso que es 4 veces más densa que Nueva York).

Dicho esto, las principales atracciones turísticas de la ciudad son los palacios y el santuario repartidos en lo que eran las afueras de la ciudad (se conserva algún tramo de muralla y sus puertas). Además, los terrenos de estos palacios son muy extensos, con lo que acaban funcionando como los grandes parques urbanos de la ciudad. Sus nombres, por supuesto, impronunciables: Gyeongbokgung, Gyeongbokgung y Changgyeonggung son los tres palacios más importantes.

Palacio de Changgyeonggung
 En realidad, el coreano es un idioma con muchos elementos en común con el japonés y con el chino (poquitos, algo así como el castellano con el inglés). Como ya explicó Gadea, antiguamente usaban caracteres chinos, pero se creó el hangul para que resultase más fácil de estudiar y reducir el analfabetismo. En realidad, el hangul es un sistema muy inteligente para escribir los sonidos: tienen unos 40-50 símbolos, cada uno representando un sonido (una consonante, una vocal o un diptongo), y esos símbolos se combinan en un único carácter. Os pongo un ejemplo:


Las tres sílabas del ejemplo acaban en "i", que es el palito que se ve a la derecha de cada uno de los tres caracteres. Como véis, cada carácter está formado por los tres símbolos (sonidos) que forman la sílaba (suelen ser consonante-vocal-consonante). La excepción es el símbolo de en medio, en el que el carácter que parece una "o" representa el sonido "ng" y es mudo si va al principio de la sílaba. Se entiende el sistema, ¿no?

Además, el japonés nos vino muy bien en el país. Por un lado, los nombres de los sitios también se escriben con símbolos chinos, cuya lectura es parecida en japonés. Así, por ejemplo, la puerta este de la antigua muralla, "dongdaemun", se leería en japonés "todaimon" (para los que estudiáis japonés: 東大門). Se parecen, ¿no?

Por otro lado, casi todos los turistas que van al país son japoneses, y casi todo el mundo chapurrea algo de japonés, a veces mejor que el inglés, así que nos vino bien en alguna ocasión. Por ejemplo, cuando fuimos a ver el santuario, teníamos que esperar más de dos horas para visitarlo con guía en inglés (no dejaban verlo por nuestra cuenta), pero conseguimos meternos en la visita en japonés, aunque nos costó convencer a la que vendía las entradas. Además, el último día en Seúl, se vino con nosotros a visitar uno de los palacios un hombre japonés muy majo, que hasta nos invitó a comer.

Santuario de Jongmyo. Realmente de una escala impresionante, pensado para celebrar grandes acontecimientos religiosos.

A parte de templos y palacios, también subimos en teleférico hasta la N Seoul Tower, una torre de telecomunicaciones en lo alto de la montaña, con un mirador en lo alto. La pena era que la ciudad estaba muy nublada (aunque luego descubrimos que era contaminación), con lo que se veía poquito.

Vista del centro de Seúl desde la N Seoul Tower (esta foto está MUY retocada)
También visitamos la recuperación de un antiguo arroyo, en pleno centro urbano, que hasta hace poco estaba cubierto por una autopista. Se ha creado un pequeño parque urbano, bastante interesante. De hecho, fue un gran logro para el alcalde del momento, que ahora es el actual primer ministro del país (o presidente, no estoy muy seguro...). En general, me encantaba pasear por la ciudad sin rumbo, rodeado de edificios altísimos, algunos de ellos muy raros, y todo lleno luces y anuncios ruidosos. Y, sobre todo, ver como para millones de personas eso es su día a día.

Uno de los muchos tramos del arroyo, todos diferentes entre sí
Además, en todas las ciudades que visitamos, pudimos ver que el país está plena explosión urbana (sí, quieren crecer aún más...), y se ven grúas y edificios en obras por todas partes. Como casos singulares, están construyendo el nuevo ayuntamiento, con un muro cortina curvo muy extraño; así como un gran complejo cultural diseñado por Zaha Hadid, así que ya os podéis imaginar... También fuimos a visitar el nuevo centro financiero (a más de 1h en metro), que va a ser enorme, y aunque ya hay algunos rascacielos construidos, aún hay zonas sin urbanizar del todo.

Boca de metro en el nuevo distrito financiero
Por último, os comento que es una ciudad muy fría . Nosotros tuvimos suerte, y creo que ningún día bajó de los 0ºC o -1ºC (la semana anterior estaban a unos -10ºC), pero sin duda se sentía mucho más frío que en Sapporo. Una de las guías comentó que, aunque ese día llevaba "solo" 7 u 8 capas de ropa, normalmente llevaba en torno a 15, si no recuerdo mal. Aunque yo, con mis 3, era feliz. El único problema fue que en la "guest house" en la que nos quedamos, teníamos que atravesar el patio abierto al que daban todas las habitaciones cada vez que íbamos al aseo, y el volver de la ducha era toda una tortura.

Para la próxima entrada me guardo la interesante visita a la frontera con Corea del Norte, y la vuelta a Busán.


5/1/12

Corea (1)

Como os prometí, voy a empezar a contar el viaje. Van a ser 2 o 3 pequeñas entradas, sin profundizar demasiado, pero si puede ser con bastantes fotos.

Primero, os cuento que Corea del Sur es un país pequeño, con una población similar a la española (40-45 millones de habitantes), y cuya economía se sostiene en el sector tecnológico. Mantienen una batalla constante con Japón en fabricar lo último en móviles, televisores, etc. y su buque insignia es Samsung, seguido muy de cerca por LG. ¿Os suenan, no? Por si acaso hay alguna duda, hay un auténtico bombardeo en las calles con publicidad de estas compañías en pantallas gigantes.

Además, es un país que oficialmente se encuentra en guerra con su vecino Corea del Norte (con 20-25 millones de habitantes, de los cuales se cree que un 20% está al borde de la hambruna). Tiene un un régimen dictatorial comunista, que como sabéis su anterior líder murió unos días antes de visitar yo el país.

Nuestro vuelo fue hasta Busán, la segunda ciudad por número de habitantes (unos 3 millones de habitantes, y destino turístico por sus playas). Llegamos al aeropuerto por la noche, y cogimos un tren muy moderno, sin conductor, para enlazar con el metro. El camino sin duda impresionante: una línea recta, aproximándose poco a poco a enormes carteles de neón escritos el hangul (el alfabeto que usan,que parece escritura alienígena). No sé si ciudades como Tokyo serán así (al menos Sapporo no lo es tanto), pero ese recibimiento fue la típica imagen que todos tenemos de las ciudades asiáticas, ruidosas y llenas de luces. Y de hecho en Seúl era aún peor.

Calle peatonal en Seúl

Esa noche no tuvimos tiempo para mucho, y fuimos directamente al hotel. A la mañana siguiente nos esperaba un delicioso desayuno coreano: arroz y kimchi (también había alguna otra cosa, como hamburguesas de pescado frito). El kimchi es sin duda lo que más se come en el país, algo así como el pan en España. Básicamente es col macerada en vinagre y con las especias que usamos para hacer el chorizo o los pinchos morunos en España. Es un sabor muy fuerte, pero para ellos es la base de su dieta.

Horteradas las hay en todas partes... aunque sin duda es una buena vista para despertarse en el hotel.

Acabado el desayuno, dejamos el hotel y fuimos a la estación: como la mayoría de infraestructuras del país, todo muy nuevo y muy "high-tech". En Japón compramos un pase para coger todos los trenes que quisiésemos durante 5 días muy barato (como casi todo en el país). Así que cogimos un KTX (su versión del AVE) hasta Gyeongju, una ciudad histórica, supuestamente del tamaño de Alicante, pero que en realidad se veía del tamaño de Caravaca (que nadie se ofenda con la comparación, no se me ocurría otra... y dicen que en realidad el tamaño no importa, ¿no?). Tras coger varios autobuses, llegamos a unos templos budistas impresionantes perdidos en la montaña, que era lo que queríamos visitar.

Estación de ferrocarril de Busán. Impecable, como recién estrenada.

Los edificios históricos en Corea suelen ser de estilo chino: complejos formados por varios edificios, siempre de planta sencilla (rectangular) y construidos en madera. Son edificios impresionantes, pero que decepcionan cuando sabes que son reconstrucciones (aunque algunas del S.XIX), algo casi inevitable por ser de madera. Además, todos ellos tienen los mismos colores, tallados, y demás sean de la ciudad que sea. Por eso, me acabaron interesando más los edificios singulares, ya sean situados en desnivel, o que por algún motivo rompen el canon, aunque no sean "los que me deberían gustar" (al final, los designados por la Unesco me ha dado la impresión que son porque son de mayor extensión y conservan más piezas).

Edificio de acceso al complejo de Seokguram (admito que el nombre lo he mirado en Wikipedia)

La visita nos llevó casi todo el día, y por la tarde visitamos unos túmulos en los que enterraban a personas importantes antiguamente, esparcidos por toda la ciudad; y también el observatorio más antiguo de Asia oriental, y uno de los más antiguos del mundo. Aquí ya empezamos a ver lo diferente que puede llegar a ser el país, pasando por calles con edificios sucios y envejecidos, pero que a la vez veías que no era un barrio pobre, sino lo normal fuera de los centros turísticos.

Observatorio de Cheomseongdae (sí, este también)

Cuando ya se hizo de noche, volvimos a la estación, bien lejos de la ciudad, y cogimos el KTX camino a Seúl, en la otra punta del país. En 2 horas y media ya estábamos allí... pero eso lo dejo para la próxima entrada.

¡¡Que os traigan muchas cosas los reyes, que visto lo visto, falta nos hace...!!

3/1/12

De vuelta en Japón

Después de dos semanas, ya estoy aquí de nuevo. Lo primero... ¡¡feliz año del dragón a todos!! Quería haber escrito algo antes de irme a Corea, desearos una buena Navidad a todos, pero no tuve tiempo ni para fregar los platos antes de irme... (no os asustéis, que no estaban casi sucios, solo algunas migas...).

Como sabéis, esta semana he estado con Adriano en Corea del Sur. He llegado hace unas horas, y estoy deshaciendo equipaje, copiando las fotos, y organizándome para estos días. Porque en poco más de 2 semanas, os recuerdo que me voy de nuevo de viaje, esta vez a Kansai (Osaka, Kyoto...) y tengo muchísimo que acabar antes de irme: concurso de Madrid, trabajo de Odori Koen-Blasco Ibáñez, presentación de 1h sobre la riada de Valencia (sin empezar tan siquiera) más pequeños trabajos pequeños.

Por lo tanto, voy a estar muy liado. De todas formas, tengo intención contando el viaje de Corea poco a poco, aunque sea en varias entradas cortas, para que no me lleve tanto tiempo escribirlas ni estén tan alejadas unas de las otras. Además, imagino que querréis fotos, pero tardaré un poco en gestionar los 10 GB que suponen las casi 900 fotos que he tomado. Las iré subiendo poco a poco a Flickr, en el caso de que no pueda escribir ninguna entrada, y añadiré algún comentario lo suficientemente extenso para contar algunos detalles que seguro que se me escapan cuando cuente el viaje por aquí.

Como adelanto, os cuento un poco: el viaje ha sido muy completo. Volvemos con la sensación de que no nos dejamos casi nada importante por ver en Corea. Hemos estado en las dos ciudades más importantes, sin dejarnos ninguna de las visitas obligadas, más alguna otra ciudad más pequeña pero muy característica. Sin duda, lo mejor del viaje fue el "tour" que hicimos a la frontera con Corea del Norte. Sí, admito que es puro morbo... pero es increíble estar a unos escasos metros del país más hermético del mundo, con un militar norcoreano mirándote por unos prismáticos, quizás en uno de los puntos del planeta más tensos en este momento. Ya contaré más detalles en unos días...


Por último, gracias a todos por tantos mensajes y correos, alguna que otra postal, y en general por acordaros de mí. Aún no he podido contestar a todos, pero sí los he leído, y no os podéis llegar a imaginar la ilusión que me han hecho. Un abrazo muy fuerte y disfrutad de estos últimos días antes de la vuelta a la normalidad (yo ya tengo clase el jueves...).

19/12/11

Parón

¡Buenas a todos!

Siento decir que voy a tardar en escribir la próxima entrada. Estaba preparando una que creo que os va a gustar, pero se me ha echado el tiempo encima. Tengo que acabar trabajos, preparar el viaje a Corea (hoy me he dado cuenta que solo queda una semana) y me están surgiendo muchos planes con la gente que obviamente tengo que aprovechar (no estoy diciendo que no a casi nada).

Estoy bastante bien. Ya me he acostumbrado al frío, noto que mejoro por días en lo que se refiere al japonés, y estoy cogiendo muchísimo cariño a la gente de aquí (antes lo pasaba muy bien con ellos, pero no dejaban de ser conocidos).

Supongo que escribiré algo antes del viaje a Corea, aunque sea para comentar mi itinerario y poco más.

¡Un abrazo muy grande y espero que hayáis "disfrutado" del discurso de investidura! (Yo me lo he escuchado enterito mientras hacía secciones de Blasco Ibáñez...)





11/12/11

Aerosmith

¡Muy buenas! Al fin he encontrado un rato para escribir. Esta semana he tenido mis tres exámenes finales de japonés (gramática, comunicación y kanji), después de estudiar en 2 meses lo equivalente a un año de japonés en Valencia. Además de las reuniones para hablar del proyecto, y salir muchísimo.

El fin de semana pasado salí en plan tranquilo, con Adriano y David, y agradecí el hablar en español por un rato. El viernes fui al mercado de Navidad alemán que han puesto en Odori (ese gran parque a lo Blasco Ibáñez), porque Munich y Sapporo son ciudades hermanas, pero había poca cosa. Al final fuimos al cine, a ver Tintin en 3D (que tenía muchísimas ganas), pero para que no os quejéis de lo caro que está el cine en España, que sepáis que me costó 22€ la entrada. Al otro día, me volví a encontrar a David y Adriano al salir de la piscina y fuimos a tomar unas cervezas por la zona. Como curiosidad, probamos el sashimi de caballo (que tampoco tenía un sabor muy especial, pero me hizo ilusión probarlo).

Durante la semana, aunque estaba con los exámenes, decidí no preocuparme demasiado. Por un lado, la clase de gramática es muy fácil (ya estudié estos temas en Valencia), comunicación no voy a seguir dándola, así que no me importa suspenderla (y además no es algo que se estudie en el último día, pues es un examen oral), y Kanji no es examen final, así que tampoco pasa nada. De todas formas me salieron bastante bien.

Kai-kun y Meruba-kun a la izquierda, 'senpai' a la derecha
Por eso, cuando el martes me dijeron de salir con los del laboratorio y los "senpai", no lo dudé ("senpai" significa algo así como "superiores". Son aquellas personas a las que se les habla con el lenguaje de respeto, y simplemente usan esa palabra para referirse a los ex-alumnos que ya se han graduado).


Fuimos de nuevo a un típico restaurante japonés, al estilo de la fiesta de bienvenida, con paredes de papel y comida tradicional. Vino hasta Ozawa-sensei, y lo pasamos muy bien. Todo el mundo se presentó, pues no todos se conocían, y todos hacían alguna gracia (yo me presenté en japonés pero no se me ocurrió nada gracioso que decir con el poco japonés que sé). Un momento muy divertido fue cuando le tocó hablar a Ozawa-sensei. Él es de Kobe, muy cerquita de Osaka (donde vive con su familia y a donde vuelve cada fin de semana). Esa zona de Japón se llama Kansai, y es algo así como la Andalucía japonesa: una zona con muchísimo acento, con muchas palabras y dichos que ahora usa todo el mundo fuera de Kansai, y la mayoría de cómicos son de allí, así que se espera que si alguien es de Kansai sea bueno contando chistes y haciendo gracías. Por eso, cuando le tocó hablar, todos bromearon con lo de Kansai, y al final no defraudó a nadie (no sé muy bien lo que dijo, pero todo el mundo acabó riéndose bastante)

Taka-kun y Konno-kun haciendo los tontos con vainas de 'edamame'
Acabada la cena, fuimos a por el 二次会 (nijikai), que ellos mismos traducen al inglés como "second stage" o "segunda etapa". Básicamente, como en casi todos los sitios hay límites de tiempo para beber y comer, miden cómo de intensa ha sido la noche según por cuantas etapas has pasado (por ejemplo, si en España empiezas en bar de tapeo mientras tomas unas cervezas, luego ir a un pub y luego a una discoteca, y diríamos que fueron 3 etapas. Aunque no es exactamente lo mismo). Es algo muy arraigado, hasta el punto de que cuando te van a dar un "flyer" de algún lugar, te preguntan en qué etapa estás. Ayer, por ejemplo, no nos dieron un "flyer" porque íbamos a la segunda, y era un sitio que nos recomendaban para la tercera... aunque no entiendo muy bien la diferencia. Pues el martes acabé con Konno y Takahiro en la tercera (三次会 o sanjikai), y volví a casa sobre las 4 de la mañana (tened en cuenta que empezamos a cenar a las 6 de la tarde...).

Ya hablando de este fin de semana, el viernes fui a una fiesta en un restaurante dominicano, si no me equivoco, invitado por David. Cenamos tacos, bebimos coronitas, y bailamos música latina de todo tipo. Se vino Daniel, y nos encontramos allí con Kira y Mary Carmen, una venezolana y una mexicana que realmente animaro muchísimo la fiesta (aunque casi todos los japoneses que habían allí iban a clases de baile latino, así que tampoco se quedaban cortos). Lo pasé muy bien, porque es lo típico que vas sin demasiadas expectativas, con la intención de estar una hora y volver pronto a casa, pero acabas pasándolo genial.

Y lo mejor, sin duda, fue el día ayer: el conciertazo de Aerosmith. Primero quedamos a comer unos pocos, para ir desde allí al concierto. Al final nos juntamos 10 personas, de 9 nacionalidades diferentes, todos con muchísimas ganas de pasarlo genial. El concierto fue espectacular: 2 horas y media, muy buena acústica, y el grupo dándolo todo porque, a parte de que son buenísimos en directo, era el último concierto de la gira en Japón, así que fue como una despedida. Además, tuvimos la suerte de que no se vendieron todas las entradas, y nos movieron de nuestro sitio porque habían asientos libres unas 30 o 40 filas delante. Steven Tyler nos sorprendió por lo "jóven" que estaba y lo bien que se conservaba... aunque luego caímos en la cuenta que en realidad lo que pasa es que está así de "viejo" desde hace más de 20 años... (de todas formas, el tío, con sus 63 años, cantando y moviéndose como si tuviese 30... impresionante).

Imágen del concierto (sacada del Facebook de Kai)
En realidad, el tener asientos numerados, acabó estando muy bien. Llegamos al Sapporo Dome 30-40 minutos antes del concierto, sin colas, y acabamos de pié pero con suficiente "espacio vital". Delante del todo parecía que lo seguían más, pero en nuestra zona los japoneses no cantaron ni el estribillo de "Don't wanna miss a thing"... eso si, no dejaron de hacer palmas al ritmo de la música ni se sentaron en un solo momento (algo que sí tuvimos que hacer los "guiris" en algún momento).

Después del concierto fuimos a un karaoke a hacer tiempo hasta que nos diesen una mesa para 11 en un sitio para cenar y beber (porque se fueron algunos pero se unió más gente que no vino al concierto), y claro, algunos compraron algo de comer en un konbini, pero otros no lo hicimos, y aunque las bebidas son muy suaves, con el estómago vacío a algunos nos subió bastante... pero bueno, ninguno nos pasamos, y estábamos todos de muy buen humor. Todos nos despedimos con la sensación de haberlo pasado genial (para mí una de las mejores noches desde que vine), y ya estamos pensando cuando repetimos. Los japoneses, que tenía miedo de que les costase integrarse por las dificultades del inglés, se lo pasaron también genial. Así que fue un fin de semana redondo.

Esta semana me tengo que poner ya a terminar algunos trabajos que tengo que tener listos antes de Navidad y casi no he tocado, y tengo que ir a la oficina de inmigración a por un permiso de reentrada (tengo que pagar unas tasas para no perder mi visado al ir a Corea, pues una vez que sales del país se supone que el visado caduca, pero no si haces este trámite). Por lo tanto, creo que tardaré en volver a escribir.

Un saludo a todos. ¡Disfrutad de vuestros 15ºC, que hace unos días llegué a ver un -7ºC cuando volvía de la piscina!

30/11/11

Reuniones

¡Hola a todos! Esta vez no me he hecho de esperar demasiado, ¿no? En principio, esta es una entrada corta, que aunque hay cosas que contar, ha sido una semana relativamente tranquila...

Kohe calentándose una hamburguesa.
Aquí ya se habían comido unas cuantas
Después de, más o menos, ponerme al día durante el fin de semana, el lunes se me fue todo al traste. Como el sábado me quedé hablando por gmail hasta tarde, el domingo no había quien durmiese, así que el lunes decidí no ir a clase de japonés por la mañana, y aprovechar para comprar algo de comida, que ya tocaba... aunque total, para tener que volver ayer, porque en vez de comprar "tomate rallado" compré "sopa de tomate y queso"; y un pan que tenía una pinta tremenda de ser integral... acabó siendo "pan de molde al chocolate"... Lo peor de esto es que me di cuenta antes de abrir las dos cosas, pero me da una pereza ir leyéndolo todo en japonés en el supermercado.... además, si ves un pan marrón, lo último que me espero es que sea de chocolate, ¿no?

Cuando llego al laboratorio por la tarde, me encuentro que es el día de la hamburguesa, algo parecido a aquello del takoyaki... Me pongo a charlar con Takahiro, mientras comemos hamburguesas (en principio solo 5 minutos porque estamos los dos muy liados) y cuando miro el reloj veo que hace 20 minutos que ha empezado una de mis clases... así que salgo corriendo. Menos mal que es el profesor más "occidentalizado" de todos los que tengo.

Cuando vuelvo de clase, a las 6 de la tarde, empiezo a recopilar la información que nos pidieron para preparar el viaje a Osaka, y me dicen los japoneses de comentar la reunión del viernes sobre el concurso, que si me viene bien a las 8, y les digo que me viene un poco mal... pero bueno, que intentaré que me de tiempo. A las 8 ya casi había terminado, así que nos ponemos a comentar el proyecto.... y se nos hacen las 11 de la noche, así que entre imprimir lo de Osaka y demás, llegué a casa a las 12 destrozado, y al otro día a madrugar. Al menos, ya sacamos algo en claro, y quedamos en reunirnos de nuevo hoy jueves antes de la reunión del mañana, y ya parece que ya vamos encontrando puntos en común.

Anteayer, después de faltar a otra clase para poder ir a la reunión, aclaramos lo que vamos a visitar en Osaka, y la verdad es que pinta muy bien. Ya os lo contaré cuando falte menos.

Meishi
Después de la reunión, quedé con el señor japonés aquel... Me da las tarjetas de visita (sin duda un muy buen gesto por su parte, pero ya me comentaréis qué os parecen...) y me presenta a una mujer con la que ya hablé por teléfono hace unas semanas. No voy a entrar en mucho detalle, pero el caso es que quieren que participe en varias actividades sobre españoles, como dar charlas en castellano y cosas así... yo lo siento mucho pero, si ya creo que me queda poco tiempo libre para disfrutar los pocos meses que me quedan aquí, no puedo dedicarme encima a esas cosas. De hecho, hasta me siento un poco acosado, por la forma en que me "ofrecen" sus actividades, por conseguir mi número de teléfono de manera misteriosa, y por no aceptar un no por respuesta cuando me ofrecen algo.

Pero bueno, no pasa nada. Sin duda es interesante conocer a nueva gente, y es una pena pero al final acabo siendo selectivo.

Ayer, además, tuve una clase que me perturbó bastante. Aquella asignatura sobre la energía que tanto me gustó el primer día, sigue siendo muy interesante, pero ha derivado únicamente al campo de estudio del profesor: las bombas de calor. Estoy aprendiendo muchísimo, pero a veces hay demasiada ecuación para lo que estoy acostumbrado. Lo peor vino ayer, cuando nos repartió unos apuntes en japonés. Juzgad vosotros mismos: no sé si son peores las ecuaciones triples (que aunque debería ser capaz de entenderlas, esa parte de mi cerebro está algo oxidada....) o los kanji... Al menos los kanji los puedo buscar en mi diccionario electrónico, ¿no?


Por último, por ser un gran tema de conversación de ascensor, vuelvo a hablaros del tiempo. Resulta que pese a no esperar nieve esta semana, ayer me desperté y estaba todo nevado, y vaya nevada....creo que el fin de semana lloverá, con lo que tal vez se derrita, aunque estos días estamos a unos constantes -3ºC...

Debido a este frío, los pasos de cebra se han vuelto peligrosos. Por las mañanas, todo genial, sobre todo si ha nevado. Por el día, la nieve se va fundiendo/compactando con las pisadas de las personas y el paso de vehículos (de hecho, la nieve de las carreteras se funde completamente). Por ese motivo, por la noche, cuando bajan aún más las temperaturas y disminuye el flujo de gente, esa película de agua se transforma en una superficie de hielo extremadamente resbaladiza. Así que la mayoría de las personas acaban cruzan los pasos de cebra andando como pingüinos, para no caerse y cruzar rapidísimo (como os he dicho, los coches funden toda la nieve, con lo que la capa de hielo es aún más plana en el asfalto, y por tanto más resbaladiza). Cuando vi al primer señor cruzando de esa manera pensé "Anda, ¡que gracioso!". Pero después de mi primer resbalón "serio" (en el que lo peor no es el daño que te haces al caer, sino ese momento que estás en el aire y te das cuenta del daño que te VAS a hacer), decidí imitarles. Bueno, en realidad me limito a cruzar con cuidado, sin levantar mucho los píes. Su sistema les permite cruzar realmente rápido, pero como todos los semáforos de la ciudad parecen ponerse en verde a la vez, por mucho que corra voy a pillar el siguiente en rojo, así que no tengo prisa.

Y aquí me despido. Este fin de semana más (espero...). Aunque hay fotos para esta entrada, a esta hora todo el mundo en mi residencia estamos conectados, así que la conexión va demasiado lenta para subirlas (no puedo ni abrir El País). Así que en cuanto pueda, actualizaré la entrada y pondré las fotos. ¡Hasta la próxima!

PD. ¡Tal vez vaya a pasar el año nuevo a Corea del Sur! Adriano va a ir, sea solo o acompañado, así que ayer nos ofreció a los demás acompañarle. Quizás se apunte Daniel, y yo casi he decidido que voy seguro. Ya os contaré el plan en detalle.

26/11/11

お久しぶり

 Ohisashiburi (el título de la entrada) es lo que se dice en japonés cuando hace mucho que no ves a alguien. Algo así como un "¡cuánto tiempo!". Creo que después de más de 10 días sin escribir y ni tan siquiera contestar comentarios y correos... es lo menos que puedo decir.

Creo que en la última entrada me quedé con que al día siguiente tenía una fiesta con un señor japonés, y os conté que acababa de nevar.

Al final aquellos días cayó una buena nevada, que duró 3 o 4 días, hasta que se fundió. Volvió a nevar un par de días después y de nuevo ya no queda nieve en la calle, y parece que esta semana tampoco va a nevar mucho, y me parece una pena, porque yo estoy encantado. Pensaba que iba a pasar más frío, pero para nada, por ahora es llevadero (aunque hay gente que no piensa como yo). Es un tema que sale mucho en clase de japonés, sobre todo si tenemos en cuenta que hemos estado estudiando varias formas de hacer predicciones en japonés, y el otro día dijo la profesora que probablemente quedará algo de nieve hasta abril, así que es probable que yo me vaya de la ciudad antes que el invierno...

El jueves quedé con el señor japonés (Okinuki). Al final no quedamos para la fiesta, sino para la invitación a la fiesta. Es un señor mayor, apasionado por la cultura española (ha estado varias veces en España, no recuerdo exactamente cuantas, pero era un número de 2 cifras), y que tiene una empresa que hace "cosas" utilizando como trabajadores disminuidos psíquicos. El martes que viene he vuelto a quedar con él, que me ha hecho unas tarjetas de visita (meishi, en japonés) y me las quiere dar. La verdad es que no creo que las use, porque ni tengo la necesidad de usarlas aún, ni creo que sea una tarjeta que vaya conmigo (la que él me dio él con su nombre era la típica que busca tener un aspecto desenfadado e informal: es decir, marquito con cosas de colores a lo plantilla hortera de Power Point con letras que, sin ser Comic Sans, se le parecen mucho. Obviamente, si conozco a algún arquitecto no le voy a entregar ESO). Pero bueno, ya os contaré...

 Gracias a que solo era una reunión para conocernos, me dio tiempo a llegar a la fiesta del Takoyaki que hicieron en el laboratorio, ya que siempre que un grupito tiene entrega al día siguiente, el resto de alumnos del laboratorio se encargan de hacer algo especial de cena para ayudarles. Imagino que es algo que harían un día y les gustó, así que se quedó como tradición y como una excusa para cocinar algo especial.

Takahiro y Konno cocinando takoyaki
El takoyaki es un plato típico de Kansai (la zona de Osaka y Kyoto) que creo haber contado ya alguna vez. Son unas bolitas de masa de "algo", que llevan un trozo de pulpo dentro ("tako" significa pulpo, y "yaki" significa cocinado/asado). La masa la venden preparada, a falta de añadir agua y huevo, y tiene una consistencia líquida, así que es muy fácil de verter sobre algo parecido a una gofrera (pero con hendiduras de forma semiesférica). Cuando está cocinado, se empuja con un palillo para darle la vuelta, y cocinarlo por el otro lado. La bola se queda crujiente por fuera, y esponjosa por dentro.

Pero, para que luego se diga que los japoneses no son creativos, decidieron innovar y cambiar el pulpo por otros ingredientes: palitos de cangrejo, atún en lata, queso, carne enlatada, kimchi (un plato coreano muy popular en Japón) e incluso natto (la soja fermentada que tanto me costó comer con los palillos aquella vez). La verdad es que lo pasé muy bien, cocinando con los del laboratorio, y acabé cogiendo el truco de darle la vuelta a las bolitas con bastante facilidad. Así que no descarto llevarme un aparatito de esos cuando vuelva, que son muy baratos, y cocinar algún día Takoyaki en España.

Lo único es que tuve que irme de la fiesta algo antes de que terminase porque había quedado con mis amigos para ir a comprar unas entradas, que el próximo día 10 viene Aerosmith a Sapporo, y vamos a ir a verlo. Vamos Wulan (Indonesa), Peng (Malasia), Daniel (Bulgaria), Adriano (Brasil), Kai (el de la foto del sushi) y Takahiro de mi laboratorio, una chica bosnia de mi residencia y tres amigas suyas (una jamaicana, otra servia, y la otra no lo sé). Así que con tantas culturas diferentes, seguro que lo pasamos genial.

Al día siguiente, fuimos a visitar la obra de Fujimoto Sou. Me levanté a las 6 de la mañana, y a las 7 salimos de Sapporo con un coche de alquiler (algo muy típico en Japón, y en este caso necesario al no estar los edificios cerca de ningún centro urbano). Fuimos Takahiro, Konno y Kohe.Visitamos 3 edificios suyos: una residencia para niños con retrasos mentales, una residencia para trabajadores o visitantes del centro, y una residencia para la rehabilitación de personas que han sufrido alguna crisis emocional o trastorno psíquico.

Las tres visitas nos la contó un trabajador (ya sabéis como les encanta sacar trapos sucios...) pero bueno, sin duda eran buenos edificios y las críticas se referían a aspectos menores. Los tres edificios tenían una intención clarísima de crear algo más que una serie de espacios conectados entre sí. El gran logro de estos edificios es darle la vuelta a la concepción de espacio de tránsito como espacio residual, y convertirlo en el verdadero protagonista, donde el resto de espacios o estancias son meras anécdotas.

Además, es una arquitectura donde el detalle está extremadamente trabajado, con huecos, escaleras, acabados... muy estudiados y que siempre potencian esa idea de enriquecer los espacios intermedios.

Una cosa que me llamó mucho la atención, aunque sea puramente anecdótico, es la poca altura libre de las puertas. La mayoría de ellas son de 1,80m, justificadas en parte por la presencia de niños en uno de los edificios (digo en parte, porque una puerta a un almacén o una cocina es muy discutible si va a ser usada por niños). Además, en la vivienda temporal, las partes inferiores de las limahoyas estaban en medio de las estancias, con lo que tenías un pico a 1,80m pintado de blanco, como casi toda la casa, y creo que habrá mucha gente que se dé mas de un golpe ahí.

La pena fue que no nos dejaron hacer fotos del interior (en teoría podíamos, pero nunca "quedaba tiempo" después de la visita). Me hizo mucha gracia ver a Konno realmente indignado, gesticulando a Takahiro cuando el hombre que nos acompañaba no le veía. Como ya os imaginaréis, es muy raro ver a un japonés llegar a ese "extremo".


Soba, con tiras de alga nori, y el caldo de pato a un lado
Acabamos un poco tarde, muertos de hambre, así que fuimos al pueblo cercano a un restaurante de soba (fideos de trigo sarraceno), donde los preparan con un caldo de pato buenísimo. Aunque también se toman calienten, la manera más tradicional es servir los fideos fríos, que se van mojando en un cuenco con el caldo/salsa. Takahiro y yo nos pedimos la versión grande... y menos mal, porque estaba increíblemente bueno, y no era tan grande.

Para acabar el día, acabamos en un onsen. Básicamente igual que el ofuro, con la diferencia de que habían varias piscinas, a diferentes temperaturas, y una de ellas era exterior, directamente con un tubito de aguas termales cayendo en ella. Era muy agradable.... aunque solo un rato. Cuando llevábamos 10-15 minutos, y veía como los japoneses cada vez tenían la cara más y más roja, tuve que irme un rato a la piscina de agua más fría de todas (y estos alucinado de verme en el frío, me decían que era masoquista...).

Cuando llegué a la residencia a eso de las 6 de la tarde, estaba a punto de empezar una fiesta de cumpleaños, de una chica americana, a la que pensaba que no iba a llegar, así que saqué dos cervezas que tenía en el frigo y me uní. Empezó a llegar más y más gente, y acabé conociendo a muchísimos japoneses con ansias de conocer extranjeros, y lo pasé muy bien.

Acabamos a las 10, y acabé yéndome a Susukino con algunos de la residencia, a un bar de estilo occidental, y acabamos jugando a juegos de cartas para beber, y algunos acabaron bastante mal. Cuando nos fuimos del bar, a eso de las 2 y pico, había un ambiente en el bar un poco sórdido, como en España a las 6 o las 7 de la mañana, con japoneses muy raros haciendo cosas muy raras.... ¡Ah! Y antes de irnos a dormir, el chico americano nos convenció a ir a Mc Donalds, que estábamos todos muertos de hambre. Una noche típicamente japonesa, ¿no?

Al otro día, fuimos Takahiro y yo a unas conferencias sobre arquitectura subterránea (iba a venir más gente, pero salieron fuerte el día de antes y no se levantaron a tiempo). El pobre se disculpó, porque fue una en francés, otra en inglés, y cuatro en japonés, pero fueron interesante igualmente. Uno de los que habló en japonés fue un señor finlandés que nos dejó a todos con la boca abierta. Espero algún día llegar a ese nivel...

Y ya en la semana, no me voy a detener demasiado: varios exámenes de japonés, presentación sobre Cartagena en clase de comunicación (una de las tres que tengo de japonés), y trabajando para la corrección con Ozawa sobre el concurso para el viernes.

El filetón de aquella noche... me acuerdo y me dan unas ganas de volver...
Como el miércoles era fiesta, el martes fuimos casi todos los del laboratorio a cenar a un sitio donde hacen carne a la plancha, y pedimos el filete más grande que tenían (no recuerdo el peso) y un cuenco de arroz también bastante grande. La carne estaba buenísima, el corte es diferente al nuestro, es como en diagonal, y salen unos filetes muy largos, que al cocinarlos se quedan tiernos y jugosos. Aunque me costó un poco acabarme el arroz (que me dejé para lo último, por si tenía que dejarme algo) al final pude con todo.

De allí fuimos a un sitio a beber, y al igual que en mi fiesta de bienvenida, empezaron a pedir muchísima comida para acompañar pese a la gran cena que tuvimos. Entre otras cosas, pidieron pulpo al wasabi (el pulpo crudo). Me preguntaron qué tal, y les dije que la verdad no me hacía mucha gracia, y les parecía muy extraño porque el pulpo del sushi también está crudo y me lo como sin problemas, pero por algún motivo, esto era diferente. Después de eso, me ofrecieron pedir un plato típico de Nagano de insectos de agua a la plancha. Por no cerrarme en banda, pregunté qué tipo de insectos eran, pues tal vez era algo aceptable.... Pero cuando me enseñaron la foto, y me los describieron como "pequeñas cucarachas", les dije que ni hablar...

Un momento muy divertido fue cuando, leyendo la carta, veo que solo hay dos postres. Leo el que está escrito en katakana, y como no entiendo a que palabra del inglés hace referencia, les pregunto a Takahiro y Konno. Me dicen que le pregunte al chico del laboratorio que siempre está durmiendo o jugando a juegos de Facebook, y que es bastante tímido. Le pregunto, se queda pensando un poco, empieza a decir cosas que no entiendo muy bien aunque Konno traduzca al inglés, y al final dice algo así como "es el origen de todo".... Cuando nos traen el plato, veo que son dos globos, con un pitorro, y helado de vanilla dentro, y en ese momento entiendo que el significado del katakana es "helado tetas".... Aunque muchos de ellos los han superado, como veis para algunas personas aún quedan muchos tabúes en Japón.

Como volví tarde esa noche, al otro día no madrugué, y casi no pude hacer nada ese día (estudiar un poco de japonés para el día siguiente, pensar un poco el concurso  y poco más). El jueves me puse a dibujar lo que tenía pensado para el concurso, y Konno y Otsuji me dijeron de comentar lo que teníamos cada uno, antes de la reunión del otro día. Al final estuvimos de 21 a 23:30, y tampoco sacamos mucho en claro. Al otro día, nos reunimos con el profesor a las 9 de la mañana, y hablamos durante otra hora. De nuevo, muchas ideas, pero ninguna conclusión. Este viernes nos reunimos de nuevo, así que a ver si ya ahí encarrilamos definitivamente el proyecto...

El fin de semana, por tanto, lo necesitaba para descansar y recuperar horas de sueño, terminar algunos asuntos atrasados y coger fuerzas para la semana que viene, que también me esperan algunos días intensos. Pero no os preocupéis, que no os voy a dejar abandonados de nuevo otros 10 días....

Para despedirme, foto de la nieve, como no podía ser menos, aunque sea hecha con el móvil. Como el invierno es largo, aún no tengo prisa por llevarme la reflex, que es algo que quiero hacer con calma. ¡Hasta la próxima!


16/11/11

El invierno se acerca...

Vaya... dije domingo o lunes y al final ha llegado el miércoles y aún sin escribir...

Esta semana es que he decidido dejarme el portátil en casa, ya que no tenía que hacer ningún trabajo en formato digital, y así mientras estoy en el laboratorio no me distraigo con otras cosas... pero claro, tampoco puedo escribir en el blog. Además, como he estado yendo a la piscina y comprando cosas que me hacían falta (como unas zapatillas deportivas o el plumífero de una vez por todas) al final llegaba tardísimo a casa.

Además, ya se nota que el otoño se está yendo, y creo que eso me hace ser menos activo. Los patos ya se han ido a Okinawa (que no había caído yo que emigraban, y estaba preocupado por como iban a sobrevivir en invierno), los árboles que tenían esas hojas de colores tan vivos empiezan a estar bastante pelado, y el termómetro hace días que no marca más de 5 o 6ºC como mucho. Anoche de hecho, marcaba 0ºC exactos a eso de las 8.

Por si fuera poco, aunque actualizaron la previsión del tiempo y no se esperaba para esta semana, salgo de hacer la compra y me cae un copo de nieve en la cara. No era mucha cosa, a penas era perceptible, pero me hizo muchísima ilusión. Eso sí, de camino a la piscina, cuando casi estaba llegando, empezó a nevar con algo más de fuerza y habían incluso remolinos como de niebla espesa. Cuando llegué al gimnasio, tenía el chaquetón lleno de motitas blancas, así que yo considero que nevó.... pero por lo visto para la gente que está acostumbrada a la nieve les pareció insignificante.

En cualquier caso, ya se siente que está llegando el invierno, por mucho que sepamos que va a ir a muchísimo peor.....

Por suerte, este fin de semana hizo un tiempo increíble. Y digo suerte, porque el sábado fui a un partido de fútbol en un estadio al descubierto y habría sido un desastre con el mal tiempo. Fuimos a ver al equipo local, que se llama Consadole ("consadore" si se pronuncia en japonés) y son malísimos. Aunque este año se están jugando ascender a primera, así que la gente lo está viviendo al máximo.

Nos sentamos en la zona de los fans del equipo, todos con sus camisetas y bufandas rojas y negras. Estuvieron las dos horas del partido cantando y animando al equipo... eso sí, al ritmo que marcaban dos chicos con un bombo y un megáfono... era callarse ellos, y todo el mundo se callaba. Además, eran inmunes a los goles, a las faltas o incluso a las tarjetas rojas; lo importante era cantar y animar, con una variedad tremenda de canciones que todos se sabían a la perfección (vale, la del vídeo es muy simple, pero las japonesas parecían complicadas). Aunque, en general, tenían muchas versiones de melodías conocidas (ya sabéis que la originalidad no suele ser el punto fuerte de los japos).


Por cierto, TODO el mundo conoce el fútbol español, y les encanta. Es el tema que todo el mundo me saca cuando les digo de donde soy (bueno, menos la rusa, que no sabe ni en qué continente está España). De hecho, hoy he conocido a una chica de Kirguistán en la piscina y se ha puesto a nombrarme a jugadores que no he escuchado en mi vida. Además, cuando les dije a mis amigos que era el primer partido de fútbol al que iba en mi vida, no me creían, se pensaban que me estaba quedando con ellos.

Después del partido que ganaron 2-0 (gracias al apoyo de Xavi, que vivió el partido "a la española" dando órdenes a los jugadores e insultando al árbitro... menos mal que nadie entendía español salvo él, su mujer y yo) fuimos 6 de nosotros a cenar al "callejón del ramen", que ese día había descuento.

Se ve sano, ¿a que sí?
El ramen, para los que no lo sepáis, es una sopa de fideos chinos (que son los únicos que podéis conocer en España, y los conocemos como "noodles"). Yo me pedí la de maíz y mantequilla. Era la misma que la de todos, pero con maíz cocido y con un buen corte de un bloque de mantequilla... no sé como no me explotó una arteria esa tarde...
De ahí, ya que estábamos en Susukino, fuimos a un karaoke y de allí a casa, que aunque solo eran las 9 de la noche, llevábamos desde las 10 de la mañana por ahí.

Por último, os cuento mis plantes para estos días, ya que no creo que lo pueda contar antes del sábado o domingo.

Mañana tengo una fiesta que celebra un señor japonés al que le apasiona la cultura española y que consiguió mi número no sé como. Por lo visto va a celebrar algo así como una navidad española... la verdad es que no me enteré muy bien. Hoy he convencido a unas chicas hispanas muy majas que conocí la semana pasada para que se vengan, así que seguro que lo pasamos genial.

Y el viernes no voy a clase (solo tengo una en todo el día, la más fácil de las tres que tengo de japonés) porque hemos concertado una cita para visitar un edificio de Sou Fujimoto que tiene en Hokkaido, a algo más de una hora de Sapporo, así que iremos a pasar el día. Voy con Takahiro y Konno (uno de los chicos que está conmigo en el proyecto del concurso).

Así que este fin de semana seguro que tengo muchas cosas que contar. ¡Y a ver que tiempo hace! ¡¡Disfrutad de vuestros 23 y 21ºC, cartageneros y valencianos!! Quien los pillase....

ACTUALIZACIÓN: ¡¡Acabo de mirar por la ventana y está todo cubierto de blanco!!

Perdonad la calidad, pero sin luz poco más podía hacer....